Crónica de Los Chikos del Maíz en la Sala Acapulco de Gijón, 27/03/15

Posted: Marzo 29, 2015 by De Bolo in Crónicas
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“Pijos con cresta, okupas con máster. Como dijo Galeano: El mundo está patas arriba, el mundo es un desastre.”

Por David Fueyo.

Los amigos de deboloasturias.com tuvieron a bien enviarme como cronista al concierto de Gijón de los Chikos del Maíz y de paso hacer que me estrenara comentando algo relacionado con el hip-hop, género al que soy aficionado y al que considero como un hermano díscolo de la poesía, un hermano que triunfa fuera de casa y al que los poetas miran de reojo a sabiendas de que el abismo que se intenta interponer entre los dos géneros, -más desde la parte de los poetas que desde la de los raperos- es totalmente artificioso.

CHIKOS DEL MAIZ 2Si a una buena lírica le mezclas rabia, nos encontramos con grupos y solistas ante los que que merece la pena pararse, como es el caso de Rafa Lechowski, Hablando en Plata, Shotta, Jerry Coke, Hasel, o el asturiano Arma X, además de quienes en esta reseña nos atañe, los valencianos Los Chikos del Maiz, que a mi entender están firmando gran parte de los himnos generacionales de quienes quieran escuchar más allá de lo evidente que ya huele a obsoleto frente al dinamismo y la inmediatez de un hip-hop en el que parece que encaja todo pero al que para entrar en su juego obliga a conocer y respetar sus propios códigos.

En un tiempo en el que el punk se antoja ausente de un nuevo resurgir de aquel “hazlo tú mismo” de los 70, los Apple y las Numark son los instrumentos de aquellos que tienen algo que decir, y por lo que podemos ver en los medios de comunicación y en la calle, hay mucha gente que quiere hablar alto y claro y dejar una radiografía de la rabia que hay ahí afuera. Así hablan los Chikos. Hoy, una vez pasado el concierto puedo dar fe de ello.

A las 10 de la noche estábamos puntuales frente a la Acapulco. Nos sorprendió la gran cola que había para entrar y que retrasó el comienzo del concierto hasta cerca de las 11 de la noche. A mi entender puede que hubiera un problema con las entradas físicas, las cuales, todo hay que decirlo, podrían volver a ser el objeto de coleccionista que antiguamente eran. Una vez dentro tres cuartos de entrada y buen ambiente, pero era tarde, muy tarde, y todos sabemos que en la Acapulco somos cenicientas y que la carroza a media noche se desvanece, la música termina y la sala se convierte en discoteca de pachanga, por lo que, como me temía, el concierto dejó con la miel en los labios a quienes estamos muy mal acostumbrados a sets de dos horas, con invitados sorpresa -echamos de menos a un par de ellos, originarios de nuestra tierra y cuyas colaboraciones en las grabaciones podrían haberse hecho ayer realidad también en directo-  y con finales progresivos y apoteósicos y no como el de ayer que nos dejó con ganas de más, por mucho que “Pasión de Talibanes”, “Estilo Faluya” y  “Trabajador@s” sean temazos como la copa de un pino.

CHIKOS DEL MAIZ  1Los Chikos venían ayer con un setlist que partía de su último disco, “La Estanquera de Saigón”, LP que se hizo de rogar en su salida, la cual se pospuso varios meses más allá de lo anunciado. Trabajado, con una presentación en forma de libro y con un flow que ayer sobrevoló la Acapulco pero que llegó para no quedarse quizá por la brevedad del acto o por el sonido, mejorable, en un género en el que escucharlo todo y bien es importante y va más allá de corear los temas más conocidos o rendir pleitesía a la bandera de Suiza, como hicimos todos los presentes en claro y ácido homenaje a las innumerables tramas políticas y económicas con las que nos despertamos cada día en este país panderetero.

Sobre el escenario de la Acapulco nos encontramos a los platos, mejor dicho, al Mac, al discreto DJ Bokah, sin errores ni complicaciones, pero tampoco sin florituras y al grano. Junto a él los auténticos protagonistas,  los MCs, Nega y Toni Mejías – uno con camiseta de Tyson y el otro con una de Berri Txarrak-, buenos, muy buenos, aunque ayer no demostraran todo su potencial siendo uno el paradigma de hater y el otro de agilidad y brillo a la hora de rapear, agitándonos la materia gris con continuas referencias históricas, culturales o cinematográficas además de políticas. Confieso que llevo varios meses escuchando continuamente “La Estanquera…” y repasando toda su discografía anterior, y es inevitable que determinadas expresiones y frases resuenen en mi cabeza después de apagar el reproductor. Esa lírica que es como una buena hostia para el alma adormecida es la que les hace ser a día de hoy un grupo de rap raro, que se está convirtiendo en fenómeno de masas, con el sold out colgado en casi toda la gira, y en el que se hacen pogos, algo impensable en otros tiempos para el género.

CHIKOS DEL MAIZ 3De toda esta posmodernidad literaria, musical y en definitiva social, extraigo el  título de este artículo, proveniente de un tema en solitario del Nega en su LP “Geometría y angustia”, y es que hoy en día sobran las etiquetas; el viernes no hemos ido a un concierto solo de hip-hop, sino a algo más grande que eso. La gente quiere que le retuerzan la conciencia y sentirse parte de algo; no descubro la pólvora si digo que esta es la banda sonora de la izquierda que resurge en España con sus propias nuevas siglas, pero piénsenlo, hoy son los Chikos, o Riot Propaganda –su sobresaliente mestizaje con el rock durante el 2013 con Habeas Corpus- hace años eran Raimon, Paco Ibáñez y Labordeta.

En definitiva, y ciñéndonos a lo musical, que es a lo que desde aquí nos atañe, el concierto de los Chikos en la Acapulco supo a poco o quizá mis expectativas eran demasiado altas, quien sabe. Eso sí, seguiré visitando en público al hermano díscolo de la poesía y en privado, en mi coche, en mis cascos, a ser posible como hasta ahora lo hago; en secreto y a diario.





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